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Problemas de conducta en casa y la técnica de economía de fichas

Problemas de conducta en casa: ¿Niños conflictivos?

En muchas ocasiones acuden a consulta padres preocupados por sus hijos y sus problemas de conducta. Cuando recabamos más información nos describen mayoritariamente problemas de obediencia, como no hacer sus tareas, contestar mal y gritos cuando reciben órdenes. A veces les describen simplemente como niños conflictivos. En todos los casos se observa un ambiente muy crispado en casa, donde todos sufren a raíz de estas situaciones de no entendimiento. Los padres se encuentran desesperados por no saber ya qué hacer, sufriendo esos conflictos con sus hijos y, por su parte, los niños lo sufren sintiendo su casa como un lugar donde se les exige y recrimina y donde se discute por todo.

En la mayoría de los casos nos encontramos ante un problema de conducta que parte de dinámicas de toda la familia. Ocasionalmente hay un problema asociado al niño (ansiedad infantil, depresión, problemas en el colegio o de bullying) pero en la mayoría de los casos nos encontramos con una disfunción en las estrategias que usan los padres a la hora de poner límites, consecuencias y organizar el día a día en casa. 

 

Economía de fichas: técnica psicológica para problemas de conducta

Para trabajar sobre estos problemas de conducta en consulta proponemos en muchas ocasiones la técnica psicológica “economía de fichas” que es supervisada en sesión y trabajado por todos los miembros de la familia. Veámos en que consiste y las recomendaciones para ponerlo en práctica:

 

La economía de fichas o programa de puntos es un listado con las tareas y comportamientos que nos gustan en casa y queremos que se lleven a cabo. En él están bien definidas cuáles son las tareas y obligaciones de cada uno. El programa de puntos se basa en el refuerzo positivo, es decir, en conseguir cosas que nos gusten después de haber hecho las tareas que se proponen. Este cuadro debe tener unas 4 o 5 directrices para el niño que serán acordadas con él y planteadas como “misiones a cumplir”. Hacerlo atractivo a los niños es muy importante y aumenta mucho la motivación y la posibilidad de éxito.
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Las “misiones”que podemos poner pueden estar relacionadas con cualquier comportamiento que queramos potenciar en casa, desde tareas del hogar, los deberes o con comportamientos conflictivos que queramos erradicar (subirse al sofa, pelearse, romper juguetes…). Recomendamos que estén redactadas de manera positiva, es decir, en vez de decir “no insultamos” poner en el cuadro “nos tratamos bien y con respeto” o en vez de “no saltamos en el sofá” escribiremos “en el sofá nos quedamos sentados”. Es mucho más fácil para ellos tener un comportamiento alternativo positivo que simplemente aguantarse las ganas de decir o hacer algo.

 

Una vez acordado, escrito y firmado por todos los integrantes se pondrá en un lugar visible para que sea fácil recurrir a él cuando no se tenga claro que hay que hacer o haya un momento de conflicto.

 

Cada noche después de cenar repasamos los logros conseguidos y ponemos unas cruces o pegatinas cuando se hayan conseguido y, si todas están logradas, se canjearán por un premio que el niño o niña elija y se haya previamente acordado. Hemos observado como muy útil y reforzante que el premio sea pasar tiempo con los padres ya que la mayoría de los niños pequeños es lo que más desean y lo que más reforzará que mañana vuelva a repetirse. Podéis reforzar con un premio como ver juntos un vídeo, leer un cuento o jugar una partida de su juego favorito.

 

Los niños, como todas las personas, quieren disfrutar de las cosas que les gustan, es por esto que la economía de fichas suele dar bastantes resultados desde el principio. A pesar de esto habrá veces donde aparezcan los problemas de conducta y las dinámicas de siempre y alguna de las misiones no se realice con éxito y, por tanto, no se canjeará el premio y tendremos que esperar a mañana para intentarlo otra vez. Es importante ser consecuente en este punto ya que muchas veces nos encontramos en sesión muchas dinámicas conflictivas que surgen de padres que “amenazan” pero no cumplen, lo que da lugar a que los niños no confíen en la palabra del adulto y, por tanto, no tomen en serio sus órdenes o recomendaciones. Nunca olvidemos que cuando no se consiga el premio no es motivo de enfado. Simplemente es lo que acordamos entre todos y hay que cumplirlo.
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En este punto es probable que el niño se enfade y quiera su premio y, es aquí, donde los padres tienen que mantenerse firmes, no enfadarse y simplemente reafirmarse en que es lo pactado, sin enfados y con mucho amor. Enseñar límites y consecuencias nunca debe estar reñido con un buen ambiente y paciencia por parte de los adultos y este es un momento clave para aplicar este punto tan importante.

 

Probablemente si estás leyendo esto es porque has comprobado que cuando se sienten frustrados o no les apetece hacer lo que está planeado entra en juego la ira y tienen lugar las pataletas y rabietas. Es muy probable que se sigan dando cuando no se consigan estas misiones en el cuadro de puntos y la actitud de los padres debe ser tranquila y firme. Podemos ayudarnos de frases como: “entiendo que estes frustrado, pero es lo que quedamos y mañana es un nuevo día para intentarlo.” Permaneceremos a su lado pero sin entrar en discusiones con ellos o intentar convencerles o entrar en conflicto, simplemente nos mantenemos cerca para vigilar que esté bien y esperamos a que pase. Después que pase el disgusto seguiremos manteniendo la calma y animándole a que mañana es un nuevo día para intentarlo.

 

La economía de fichas cuenta con premios diarios y también semanales. Cuando se han conseguido en una semana el 80 por ciento de las misiones habrá un premio algo más grande y que refuerce aún más esta nueva dinámica. Puede ser ir a visitar el zoo o el parque de atracciones y simplemente ver una película juntos. En este punto son los padres los que más pueden decir qué cosas son las que más ilusión les harían a sus hijos así que, después de hablarlo y pactarlo con los más pequeños, se pone bien visible escrito al lado del programa de puntos para tenerlo siempre presente y estar motivados a conseguir las misiones y superar los problemas de conducta.

 

Economía de fichas: errores frecuentes

Muchas veces en sesión muchos padres nos dicen: “¡Ya lo he intentado y el programa de puntos no funciona!”. A partir de escuchar a los padres cómo lo han aplicado hemos llegado a los siguientes errores más comunes:

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  • No ser constante en la entrega de puntos: a veces se olvida una noche (o varias) hacer el conteo de cómo ha ido el día y esto hace que pierda fuerza y el niño no se lo tome muy en serio. Hay que ser perseverantes.
  • El premio que hemos elegido no es lo suficientemente reforzante: tenemos que elegir un premio al final del día que sea lo suficientemente potente para el niño. Seguro que conoces bien a tus hijos y puedes encontrar esa cosa que le hace ilusionarse tanto. Cuando lo tengas proponle que se hará después de cumplir las misiones de casa y el éxito estará asegurado.
  • Damos el premio a pesar de no haber conseguido las misiones: A veces estamos cansados o sentimos pena y les damos el premio a pesar de que no lo haya conseguido y esto genera que el cuadro pierda todo su sentido. Hay que ser consecuentes y marcar bien los límites. Si el niño o niña ve que da igual conseguirlas para su premio no va a ser una necesidad para el esforzarse en esto.
  • El premio esta programado muy lejano en el tiempo: Es decir, el premio es grande o apetecible pero lo ven muy lejos. Se ha demostrado en las personas que un reforzador cercano aumenta las posibilidades de hacer una conducta y los muy lejanos no son tan motivadores. Los niños, además, son más sensibles a esta regla y necesitamos un premio que, como tarde, se dé al final del día y otro más a largo plazo que será el de la semana. Con niños más mayores podemos alejar otro un poco más, por ejemplo, al acabar el trimestre con todo aprobados.
  • Hay muchas misiones o son “muy difíciles”: Como hemos comentado antes recomendamos un Máximo de 5 misiones que irán variándose a lo largo del tiempo cuando las conseguidas se hayan automatizado. A veces si ponemos más se ven como poco conseguibles y produce desmotivación. Otras veces ponemos una norma muy estricta y deberíamos hacer normas de acercamiento. Por ejemplo, si un niño no ha ayudado nunca en casa y le cuesta mucho no debemos ponerle a hacer la cama, recoger el baño, poner la mesa y pasar el polvo los fines de semana porque probablemente le resulte muy aversivo y difícil de conseguir . Tendremos que empezar por un par de ellas e ir aumentando. También debemos fijarnos en la exigencia, que en principio les demos la misión por conseguida con más facilidad y, poco a poco, ir pidiéndoles más pericia en las tareas que les proponemos.

 

Estos son los errores más comunes pero a veces encontramos cosas más concretas en algunas familias, si es tu caso y no te ves identificado en estos fallos, consulta con un profesional y te ayudará a analizar vuestro caso y conseguir que la economía de fichas ayude a mejorar el ambiente en casa.
En SFR Psicología Madrid centro ponemos a tu disposición los medios para ayudarte a conseguir tus objetivos y los de tu familia y te animamos a que nos escribas o llames con las dudas que te puedan surgir.

 

Sofía Rodríguez, psicóloga infantil Madrid

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