Depresión en ancianos

La depresión en los ancianos

La depresión es un trastorno muy habitual y los ancianos también la sufren, apegados a unos factores asociados a la edad.

La depresión es uno de los trastornos más observados en la práctica clínica. Se caracteriza principalmente de sentimientos de desesperanza y tristeza, acompañados de cansancio y falta de motivación. En este articulo nos centraremos en la depresión en las personas mayores, más vulnerables a este tipo de padecimiento. Ahondar en sus síntomas y causas es primordial en la sociedad actual ya que cada vez la pirámide poblacional va dando protagonismo a la vejez. Por ello, garantizarles y garantizarnos una adaptación correcta y saludable (tanto física como psicológicamente) debe ser un objetivo primordial.

¿Porque se observan más síntomas de depresión en la tercera edad?

Tras varios estudios se pueden identificar los siguientes factores asociados:
· La pérdida de autonomía derivada de la enfermedad asociada a la edad.
· Estereotipos de la vejez: en mi práctica clínica me he encontrado en ocasiones con lo que algunos denominamos familiarmente los “yoyas”; “Yo ya a mi edad…”, “Yo ya no puedo hacer esto…” que se constituyen como un muro para el envejecimiento activo y con éxito.
· Las pocas perspectivas de metas nuevas debido a la jubilación.
· Cambio de roles en la familia.
· Los eventos estresantes que sufren, más acusados en esta edad debido a la pérdida de amigos y familiares de la misma generación.
· Por ultimo, características propias de cada individuo como, por ejemplo, el pesimismo.

¿Cómo podemos detectar la depresión en los ancianos?

 En la mayoría de los ancianos se observan sentimientos de desánimo y desesperanza. Sin embargo, es importante destacar que las quejas físicas (vértigos, dolores de cabeza, problemas gastrointestinales…) son muy características en esta población. También encontramos mayor frecuencia de ideas delirantes o extrañas.

Es importante no confundir los cambios normales asociados a la edad con la depresión. Al igual ocurre con la demencia que, en muchas ocasiones, viene acompañada de síntomas depresivos y puede ser un punto de confusión. Por eso,  para cerciorarnos, es necesario consultar a un profesional.

¿Cómo se trata la depresión en el anciano?

 La depresión en el anciano tiene un tratamiento parecido al que se utiliza en el adulto. Elegir el tratamiento más adecuado va a depender de la persona en concreto y de las características más propias del mismo. La psicoterapia se presenta como muy eficaz en esta población y está destinada a objetivos muy variados entre los que podemos destacar:

· Potenciar actividades gratificantes: aumentar las actividades en grupo y que supongan nuevas metas para ellos.
· Potenciar el apoyo social.
· Aumentar su autonomía (adaptación de la casa a sus dificultades, conseguir ayudas sociales, etc.).
· Trabajo terapeútico cognitivo: reestructurar ideas irracionales sobre ellos mismos, el futuro y el entorno.

En conclusión, podemos decir que hay que estar, si cabe, más pendientes de las personas mayores a fin de detectar a tiempo síntomas depresivos y poder actuar y conseguir envejecimiento con éxito. Si os sentís identificados con estas características o tenéis un familiar que encaje en estos síntomas, buscad ayuda, preguntad al médico o recurrid al psicólogo y evitad caer en esos “yoyas”. Sustituámoslo por frases como “¡Yo ahora a mi edad puedo hacer prácticamente todo lo que me apetezca!”.

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