El poder terapeutico de los animales

Doctor, recéteme un perro

La mayoría de los problemas psicológicos que vemos en consulta se resuelven de manera satisfactoria y profunda a partir de cambiar nuestro entorno y la manera de ver la cosas.

Es por casi todos los psicólogos sabida la tendencia de los médicos a recetar antidepresivos y ansiolíticos que han quedado demostrados como poco eficaces a largo plazo.

Necesitamos que los médicos empiecen a recomendarnos otras cosas…. ¡Propongamos que se receten perros!

Los animales y en especial los perros son uno de los factores del entorno que podemos utilizar para superar muchas dificultades psicológicas: desde la timidez, hasta la ansiedad, la hipocondría, la depresión, el duelo…

Recordar el poder curativo de los perros me lleva a recordar el caso de aquella chica con agorafobia (negativa a salir a la calle por miedo a que le den ataques de ansiedad). Esta chica a penas salía de su habitación, sólo para ir al baño y comer, y de salir a la calle..¡ni hablar! Tras meses de mucha terapia no había grandes avances…parecía que no había motivación para seguir las reglas terapéuticas.

De repente aparece la idea de llevarle un cachorrillo y…¡voilá! Al dia siguiente bajó a comprarle pienso, al siguiente a que el perrito hiciera pis… Al final hizo amistad con los otros dueños de perros y la ansiedad paso a un segundo plano. La motivación del perro hizo que llegará al quid de la cuestión: hay que salir, enfrentarse y no hacer tanto caso a nuestro propio cuerpo.

Es conocido por todos la compañía que da, por lo que son perfectos para las personas mayores e ideales para situaciones de duelo.
Ni que decir tiene lo positivo de brindarles a los niños la experiencia de crecer con un animal, gracias a esto se aprenden las obligaciones, el amor por los animales y la naturaleza, la paciencia…

Los factores que hacen de los perros tan buenos terapeutas es la fidelidad, el amor incondicional, el entretenimiento (nunca infravaloremos el poder de estar entretenidos), la responsabilidad que conllevan para nosotros (lo que nos lleva a pensar menos en nosotros y más en otro ser). Hasta en ocasiones hace que te obligues a hacer ejercicio y su consiguiente chute de endorfinas.

Es por esto por lo que les pedimos desde aquí a los médicos españoles…¡doctor, más perro y menos Prozac!

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